sábado, 7 de mayo de 2016

El eging, ¿alternativa para salvar bolos inminentes?

Buenas a todos

Últimamente la cosa ha estado realmente floja, por decir que ha sido prácticamente nula la cosecha de capturas. Siempre que hemos podido nos hemos levantado antes de que el sol despuntase, hemos caminado por zonas desconocidas, hemos lanzado hasta en el descuento... Por arriba, por el medio y por abajo de la capa de agua, ¿los peces? buena pregunta...




Pero hay una carta que hasta hace bien poco nunca pensé en explotar, y es que... No solo hay peces en el mar. A raíz de que aquella fría noche de invierno junto a Fabi y Peña lograse por sorpresa estrenarme en una nueva técnica, he ido descubriendo un pequeño nuevo mundo.

De las pocas veces que he podido acercarme al pedrero, los peces me han dado esquinazo (y por insistencia que no sea). A sido ahí donde he podido conocer a una nueva especie.

Un precioso molusco cefalópodo, que puede no sea el mas batallador, pero su voracidad y "técnica" para cazar, han dejado encandilado a un servidor. Hablamos de la Sepia.

Mi primer encuentro con este animal mimetista se remonta a una mañana fría de primavera. Tras muchos lances consecutivos con los artificiales destinado a los grandes, monto mi pajarita, sin ninguna pretensión, salvo ir probando nuevos movimientos.

Esos momentos en los que te evades de todo lo que te rodea, solo están  el mar y tú separados a escasos centímetros. Mueves delicadamente tu pájaro, sintiendo en cada momento como contacta con el fondo, y se eleva (imitando a la tan codiciada gamba). En una de esas, ya casi a tus pies, notas que tras contactar con el fondo, algo impide que el pájaro vuelva a volar, se dobla tu caña y salen tímidamente unos metros de hilo.

Poco después ves algo asomando en la superficie, en un primer instante parece no lo vas a poder sujetar, pero al final, la suerte echa un cable y puede agarrarlo. Solo el tenerlo ante ti te sorprende su facilidad para cambiar de color, como hace a sus cromatóforos trabajar al son de un único deseo... "Pasar desapercibido"


 
 
 
Y como no es lo mismo contarlo que verlo, un pequeño video que muestra todo lo antes narrado... Mi primera sepia.

 
 
 
Era la primera vez que esquivaba el tan temido bolo con uno de estos animales, y la verdad fue algo que me gustó. Una situación parecida, y con la cual acabaremos este corto relato, aconteció en una jornada de pesca en compañía de mi amigo Rayco. Los caracteres eran todos iguales: un amanecer, muchos cañazos, resultados nulos... La única diferencia radicaba en que ese día, el sol estaba en todo lo alto.

Recojo mi Wtd 110, lo guardo en la caja, agarro mi pajarita, aflojo el freno, me meto un poco en el agua, lanzo y espero a que esta se hunda. Repetimos el proceso, leves toques que imiten lo mas posible a esa pobre gambita despistada. A medio recorrido, entre el fondo fangoso asoman algunas piedritas perfectas para que estos seres se camuflen. Dicho y hecho, el pajarito asoma frente a uno de estos, lo ataca rápidamente y poco después ya esta fuera del agua para posar a cámara.

De nuevo se vuelve a mostrar el maravilloso don de estos seres, mimetizándose a las mil maravilla en presencia de numerosas algas pardas. Un placer para los sentidos.

 
 
Un saludo a todo y buena pesca !!
 

jueves, 25 de febrero de 2016

Una nueva aventura a las espaldas, en inmenjorable compañía

Hace ya un par de semanas que hemos regresado de nuestro último viaje, en compañía de mis amigos Fabi y Peña, donde a pesar de que la pesca no haya sido la mejor, hemos disfrutado de momentazos difícilmente igualables, los cuales iremos desengranando en los siguientes párrafos...

Día 1: Una trascada antes de la llegada

-Amanecíamos bien temprano, las ganas por volver a la octava eran gigantes, e incluso se palpaba un cierto nerviosismo por ver que nos encontraríamos a la llegada. La primera mañana nos salió, digamoslo así, regular. Por cosas del destino no acabamos llegando a la hora deseada a la octava, nos tocó ser pacientes y esperar a que las horas pasarán, pero todo acaba llegando, y a eso de las 4 de la tarde ya estábamos en el barco, rumbo a nuestro destino, con la consecuente alegría



Tras un corto trayecto, ya pisábamos nuestro destino. Un auténtico flujo de grandes sensaciones nos invadían, y solamente queríamos desenvainar nuestras cañas e ir a lanzar. Por tanto, llegamos al apartamento, dejamos las maletas, y con las mismas salimos rumbo a las orillas.

Tan solo teníamos una escasa hora para pescar antes de que la noche llegase, pero lo necesitábamos. Los peces en esa tarde no se dejaron ver, pero nos gozamos un atardecer de película. Tras esto retirada, y acondicionarnos como debía ser para la próxima mañana darlo todo.

Día 2: Un amanecer para el recuerdo

-Sonaba el despertador a eso de las 5 de la mañana, tocaba saltar de la cama, poner la cafetera a encender, y salir por patas al pesquero.

Antes del amanecer ya estábamos en la zona escogida, y a pesar de la oscuridad ya estábamos dispuestos a empezar a lanzar como posesos. Nuestra ilusión e insistencia obtuvo frutos, y nada mas al comenzar, Fabi abría el casillero del viaje, con una preciosa bicuda, y nada mas ponerla en seco, peña ya estaba clavado también, esta vez con un bicho de mas kilaje.

Yo me encontraba a un par de metros, con el agua por las rodillas, viendo el espectáculo, y cuando me disponía a recoger para ir a ver si hacia falta ayuda, ¡PAMMM! picadón en carrera, y se daba el pistoletazo de salida a la pelea mas larga que jamás he tenido a spinning.

Mientras yo comenzaba mi combate, peña terminaba el suyo, sacando del agua un bonito de los de recordad, mientras tanto, yo seguía a lo mio. Al principio parecía que mi contrincante se vendería fácilmente, pero me sorprende con una sacada de carro muy hardcore, a la cual me veo obligado a dejarle cancha hasta que fuese perdiendo energía.

Tuvieron que pasar unos 10 min hasta que el pez volviese a estar relativamente cerca de mi, siendo ahí donde Fabi le daría al PLAY en la cámara de video para comenzar a guardar los instantes finales de la pelea. Tras un par de intentos de subirlo por la seca, decidimos caminar un poco hasta una zona sumergida, donde me introduzco para agarrar a mi oponente.

Mi nuevo record personal de Sarda sarda, una gozada de pez, por todo, combate y todo. Sin duda un amanecer para el recuerdo...

 

 
 

 

Pero la mañana no acabó ahí, y es que faltaba que Fabi se diese su primer atracón de bichos. Estábamos Peña y yo revisando nuestros equipos para ver como habían quedado tras las batallas con los bonitos, cuando en eso se oye,  ¡EPAAA! Fabi ya estaba clavado, con otro bonito de nivel.

La pelea fue una auténtica gozadera (al igual que las anteriores), carrerones en todas direcciones, cabezeos, y para rematar una estampa con uno de los mayores bólidos de los mares Canarios. Sin duda de 10.


 
 
 

Ya transcurría la mañana, y nos preparábamos para la retirada, pero justo antes, Fabi volvió a sacarse otro as de la manga, y vuelve a estar pegado con un buen bonito. Esta vez mi amigo puso en práctica su expresión "Partir el cogote" al pez, y sin darle opción, el solito acaba poniendo en seco a otro precioso bonito.

 
 

Con esto dimos por finalizado el cual fue, sin lugar a dudas, el mejor amanecer del viaje, respecto a actividad, y peces. Esa tarde, tocaría dar una pateada de las que hacen pupita, con nulidad de resultados, aunque creo que mejor pasaremos a la siguiente mañana, la cual dudo que fabi pueda olvidar en su vida...

Día 3: La mañana de Fabi, el monster del viaje y una nochecita animada

-Volvíamos a regresar a las orillas a primera hora de la mañana. Y se repetía parte del guion del día anterior. Tras los primeros lances Fabi ya se había hecho con su segunda bicuda del viaje, otro ejemplar mas que majo, que le alegro esos primeros momentos de la mañana.

Tras movernos un poquito, e intentar por Tierra, Mar y Aire, Fabi vuelve a estar pegado. Esta vez se trata de un bicharraco XXL, que arremete contra su artificial a raz de fondo, y del cual no sale por nada del mundo.

Es poco el tiempo que Fabi logra alejar a este mastodonte de las afiladas cloacas, las cuales acaban quebrando su línea y dejando libre al pez. En ese momento supuso un mini bajón, pero creo que mi compi aún ignoraba lo que le esperaba unos buenos kilómetros de pateo después.

Y es que, entre tanta cala en la cual nos paramos a probar, observamos en una algo extraño. Se ve un aguaje raro en la orilla, y ahí Fabi es el mas listo de la clase. Sale escopetado hacia la orilla, lanza, y tras un par de toques, pegó uno de los que seguramente sean los peces de una vida. Un monster de lso gordos, el cual le haría sufrir y gozar por partes iguales durante unos buenos minutos.

El pez corre, hace resistencia y busca decenas de estratagemas para lograr romper la línea, pero Fabi esta fino, y logra que cada una de esas intentonas acabe en decepción para el pez, y alegría para el equipo.

Tras esto, vemos al animal, y lo logramos poner en seco. ¡EL REY DE REYES! un pejerrey precioso, el cual dio un peso de 7kg en la báscula, sin duda una pieza de ensueño... ¡Felicidades amigo!





Ya para colocar la guinda a este momentazo, logramos que este auténtico rey de los litorales canarios volviese a casa, para buscar seguir procreando a esta especie, la cual NUNCA me cansaré de decir... ¡Es la mejor que puede haber en estas tierras! ¡Larga vida al rey de reyes!


 
 

Tras este momentazo, seguimos intentándolo durante un poco mas de mañana, pero la actividad, como el resto del viaje, fue casi nula. Lo que si cabe destacar el Fotón que se marco Peña, con Fabi y conmigo en plena acción de pesca.

 
 
 
Tras esto, decidimos retirarnos, descansar un poco, y preparar el asalto nocturno, donde esperábamos hacernos con alguna piezita, en lugares donde el viento no fuese un hándicap, ya que un importante temporal se aproximaba, y las opciones se nos acababan.

Ahora dejamos el spinning momentáneamente para dedicar un poco de tiempo, Peña y Fabi a la pesca liviana con boya, y yo a mis queridos Lebranchos. Todos pudimos gozar de los que íbamos buscando, e incluso en una de esas, Peña pudo sacar su segunda pieza del viaje. Un pez que llevaba tiempo sin ver, y que siempre saca una sonrisa, no es otro que nuestro querido Abade.

 
 

Tras esto, Fabi y yo decidimos que es el momento de sacar los plásticos a paseo en busca de alguna sorpresa. Y es Fabi el que vuelve a clavar, dos bichos le "roen" dos vinilos XL, pero estos no logran clavarse, ¡Una pena!

Ya se hace de noche, el viento aumenta, y nos vemos mas limitados incluso con nuestra acción de pesca. Ya solo quedaba yo con los plásticos montados, siguiendo en mis treces, para apurar hasta el final en busca del pez, esta vez tengo la pizquita de suerte, cuando una preciosa bicuda arremete mi long minnow, devolviéndome a mis orígenes del spinning, donde fueron estos peces con los que mas aprendí y disfruté, sin duda, una captura especial.



Pero aún quedaba una sorpresita mas, y es que, a pesar de ser lo mas chico que logré cobrar en esta aventura, fue sin duda lo mas especial, y es que siempre es emocionante tachar de tu lista una nueva especie, con una nueva modalidad.

Así es, hablamos del Eging. Reconozco que hace no tanto llegué a estar loco por esta técnica, pero estar 2 años probando a saco, y tener una nulidad total de resultados, me hiso arrojar la toalla antes de tiempo. Pues bien, en este viaje Fabi nos había traido a Peña y a mi dos regalos... Dos pajaritas de eging de 4.0, especiales para nuestras costas.

Así que, pensé en probar con ella. Aflojé el freno del carrete, monte la pajarita, y la deje hundir lentamente, e iba improvisando mas o menos el movimiento de la misma.

Un par de lances después, ¡Sorpresa! se dobla la caña, el carrete chirria y se frena la pajarita. Llegó ese momento que tanto deseaba, y por el cual había dejado de pelear. Pero ahí estaba con un cefalópodo al otro lado, intento no perderle la tensión en ningún momento, y al final, alumbramos al mar, y lo vemos asomar, con sus cromatóforos a todo color, y sus brillantes ojos reflectando la luz de nuestras linternas.

Lo logro subir a una piedrita y dejarlo en seco. Ahí bajo y lo agarro. Sin duda una gran satisfacción, la mayor del viaje para un servidor. Tras esto damos por concluido el día (el viento el frio nos echaba para atrás)

 
 


Día 4: No doy una

-Comenzamos el último amanecer "en serio" del viaje, con un viento muy importante. Y para cerrar el ciclo, Fabi cobra la ultima pieza del viaje, otra buena bicuda. Peña también recibe una buena acometida, pero no da en el blanco. Pero sin duda esa mañana sería mía, acumulando 3 fallos, con un piezón de por medio.

El primero ocurre aún en plena oscuridad, cuando una buena bicu, le da duro a mi long minnow, pero no la logro enganchar. Ya con el sol asomando a lo lejos, me muevo un par de metros buscando movimiento, y encuentro un espumero mas que gracioso. Lanzo en este, y cuando mi artificial esta entre la espuma, sale de su guarida un abadejo como un burro, un animal de un buen par de kilos, el cual, engulle el señuelo, corre ferozmente al fondo, pero se suelta... Ahí creo me acorde de los santos de todo lo que existe. Y aún me queda un tercer fallo.

Una de las cosas que me hubiese gustado apuntarme en este viaje hubiese sido un bocinegro. Es un pez que aún no he logrado tachar de mi lista, y el cual tuve la opción de sacar, pero fallé, y es que rascando el fonod (literalmente) con un pequeño vinilo de 11cm, siento una picada franca. Poco después se destensa y saco medio vinilo, sin duda la guinda a una mañana gafada, la cual puede hubiese cambiado algo mi balance del viaje, pero bueno, ya será en otra ocasión.

El resto de día, no merece la pena comentarlo. El mar tiempo nos impidió hacer lo que queríamos, hasta tal punto que la mañana siguiente Fabi y Peña ya ni se animaron a probar suerte, yo fui, y lo único que rasque fue un frio de campeonato.

Resumiendo:

Este ha sido un viaje, donde lo que han brillado han sido los momentazos entre buena gente, donde han habido también alguna piezas, y un paraje sin igual aguardándonos.



Solo hay una cosa que me queda clara tras esto...

¡TENEMOS QUE REPETIR!

jueves, 28 de enero de 2016

Unos mazapanes, un turrón, una caída y un objetivo cumplido: Crónica de los últimos días de la temporada 2015 y primeros de la 2016 (Parte 2)

Buenas a todos, la escritura de esta segunda parte se ha demorado un poco, lo reconozco, pero las labores universitarias han ocupado todo mi tiempo, pero ya es hora de hablar del final de estas mini crónicas.

Remontémosnos a comienzos de este nuevo año 2016.

Acabamos de dejar atrás una de las peores temporadas que un servidor recuerda, la cual entre unas cosas y otras acabó con una sonrisa en la boca. Los primeros intentos de este nuevo año han dado de sí buenas esperanzas, sobretodo al lograr quitarme una espinita clavada en mi desde hace mucho.

2 de enero, aún noche cerrada, y me encuentro ya cargando el coche y saliendo rumbo al mar, en mi última intentona antes de este parón que me ha tenido abstenido estas semanas. Van pasando los minutos, los kilómetros que dejamos atrás al son de la música de Audioslave que suena durante este camino. Al final llegamos al lugar deseado, donde nos encontramos dos cosas.

La primera es una mar de fondo muy agresiva, y la segunda es que el pesquero por el que había recorrido tanta distancia esta ocupado. Ahí comienzo a pensar una alternativa, y ya con el sol apunto de comenzar a despuntar en el horizonte, se me ocurre un lugar donde quizás a pesar de las condiciones, podré ejecutar algún lance.

Ya en dicho lugar, las olas se elevan y van dejando una estela muy pronunciada a su paso, y cuando rompen en las orillas desatan una "lluvia" a modo de bruma que inunda la zona, y me empaña las gafas nada mas salir del coche.

Me decido a montar todo el equipo, y comenzar a pescar. La marea incomoda mucho la acción, y estoy apunto de perder dos long minnow por enroques con el escaso fondo que había en el espumero, pero no desespero y cambio de artificial. Dentro de mis long minnow, anudo el que menos profundiza, que es el Shore Line 17 nuevo que me llegó desde Japón, el cual logro catapultar bien lejos tras las grandes olas gracias al 0.14 y a la Skirmjan que lo catapulta bien lejos.

Ya en la zona cero, un par de toques de puntera después, me paran el artificial en seco, la skirmjan se arquea de sobremanera, y mi Xfire comienza a cantar como un jilguero... ¡Esto si era un buen bicho!



A la vista de lo ocurrido los días anteriores, me inundó un cierto negativismo, pensando que volvería a perder una buena pieza, pero quizás ese negativismo, me ayudo a estar tranquilo y pelear al pez como debía.

La batalla es trepidante, de las mejores que he tenido. Tener un conjunto tan liviano favoreció a que disfrutase de la pelea como nunca antes, y la fuerte mar y la tipología del pesquero ayudaban al pez a correr y correr hacia los bordes rocosos, o las rocas que tapizaban el fondo (a escaso metro de profundidad).

Tras unos momentos de duda, donde pensaba que el animal iba a lograr llegar a los bordes rocosos y cortar, logro encaminarlo, y meterlo donde yo quería. Llegados a este punto ya comienzo a estar mas confiado, y soy consciente de que llegaba un punto muy dificultoso, que es varar a un buen pez.

Aún no había visto ni siquiera su silueta, pero cuando ya estaba pegado a la orilla, veo un lomo con una aleta puntiaguda asomando... ¡Era mi Reysaco! No podía creer que por fin volviese a tener a un buen pejerrey al otro lado, y este a continuación ejecuta un salto precioso fuera del agua, para acabar cayendo en esta y acelerando hacia adentro, ganándome un par bueno de metros de nuevo.

Camina paralelo a la línea de costa, y yo con él, hasta que empiezo a ver que se esta cansando. En eso veo venir una ola y pienso en probar a ponerlo en seco. Gracias a dios que tenía el freno suave, porque la ola me lo pone al lado mio, pero con las mismas se lo vuelve a llevar. A la siguiente lo hago mejor, dejo que el mismo nade y se quede sin agua sobre el callado.

Hay demasiada poca agua, ya no puede nadar, pero no me precipito, y dejo que venga la ola que me lo deje ya definitivamente en tierra firme, la cual llega 2 segundos después. Ahí agarro el bajo de línea, y lo subo un par de metros.

Es ahí cuando suelto un rotundo -SÍ-

No monté el número que monté con la lubina, porqué este pez era algo especial, era un objetivo cumplido, y por ello mas que expresarlo externamente, lo expresé hacia dentro, y la felicidad comenzó a invadirme. Un objetivo cumplido a base de dejarse el alma en cada salida, y que dio sus frutos tras dos años...

 
 
 
 
 

 

 
Tras una fugaz sesión de fotos, llegaba la última parte, la cual podría finalizar este objetivo de la mejor manera, con su devolución al medio de donde vino. Era consciente de que no sería nada fácil por la tipología de la orilla, y con la mar que había, pero quería intentarlo...
 
 
 
Empiezo caminar agua a dentro, para intentar buscar algo mas de calma que donde rompían las olas, y muevo y muevo a mi amigo para oxigenarlo, pero no encuentro respuesta alguna. Pasaban los minutos, y le veía como movía sus aletas pectorales, pero no sentía esos coletazos que son indicativo de mejoría... Estaba apunto de desistir, pero ahí recordé las palabras de un buen amigo, que me dijo que estos peces les cuesta mucho reaccionar, que no dejara de intentarlo que seguramente reaccionaria...
 
Pues no desistí, lo intenté por activa y por pasiva, y cuando ya llevaba 7-8 min el animal empezó a darme coletazos, empecé a sonreír a pesar de que las olas me hubiesen calado hasta los huesos, quería verle irse con mis propios ojos, y cuando ya llevaba sobre 10 min de acción, y a la vista de que el animal ya daba coletazos, decidí hacer la prueba de fuego, soltarle para ver si nadaba o se iba a flote...
 
 
 
Para alegría mía, lo solté, el animal de enderezó y comenzó a nadar mar adentro, y es ahí cuando realmente estallo externamente de alegría, había logrado cerrar un circulo perfecto...
 

 
Lograr un gran objetivo, y poder agradecerle al mar dicha ofrenda con la devolución de mi fiel amigo... ¿Se puede pedir algo mas?
 
Un saludo a todos y buena pesca !!

 

miércoles, 6 de enero de 2016

Unos mazapanes, un turrón, una caída y un objetivo cumplido: Crónica de los últimos días de la temporada 2015 y primeros de la 2016 (Parte 1)

Pues bueno, me vuelvo a sentar frente al ordenador con el objetivo de resumir lo que ha dado un último arreón que hemos dado a la temporada 2015, y como fueron los primeros coletazos de la 2016. Espero poder contar lo mejor posible lo ocurrido durante este tiempo, porqué ha dado para mucho...

¡Vamos allá!

Todo comenzaba con un encuentro muy deseado. Gracias a mi desplazamiento por navidad, pudé organizar una quedada con dos colegas mios de mi isla vecina, Rayco y Nelson. Nos esperaba un amanecer de campeonato, concretamente casi a las 4:00 am estabamos ya en pie, dispuestos a dar unos cañazos en busca de alguna piezita que nos alegrase la mañana, piezas no se dejarón ver, pero la motivación, los buenos ratos y las risas si que no faltarón. Nos comimos un bolito, pero eso fue lo de menos...






Tras esta jornada tocaba cambiar de emplazamiento. Nos precedieron un par de horas de barco con una mar como un demonio, pero por suerte logramos llegar a nuestro destino. Tocaba reunirse toda la familia, miembros tanto isleños como de la península, con el objetivo de disfrutar del fin de año, y yo para variar, me lleve las varas para catar como estaba la situación...

A lo largo de todos los días, el mar de fondo fue la tónica general, pero quisimos probar suerte aún así. El primer amanecer comenzó potente. En esta ocasión me llevé el equipo hard, sabiendas de que la zona que iba a tratar era complicada... Primeros lances con unas olas que intimidaban, pero entre tanto mirar la ola para quitarse de en medio cuando venía, se produce la primera picada. Un animal muy bueno ataca mi Proteus 130, lanzandolo por los aires, pero no logro clavarlo como me gustaría. Poco después, pruebo uno de los señuelos que mas ansiaba testar, el Jugulo Jerk 180 lc, y poco tardé en ver que a los peces les hacia gracia...

Un par de lances con él, y cuando lo arrimo al veril, me lo frenan en seco, carrera dura contra las rocas y corta de cuajo el hilo, ¡Vaya comiencito! Vuelvo a montar todo, y anudo mi nuevo Shore Line 17, un buen lance, recogida rápida y estrenamos el casillero... Un precioso agujasaurio posa con aspecto fiero para la foto, y acto seguido vuelve a casa...


Pocos lances después, estreno otro de mis nuevos señuelos. El SJM 100, un par de toques rápidos y un pejerrey sale disparado tras él. Clava a las mil maravillas gracias al simple, y con otra fotica rápida vuelve a agua a seguir creciendo.





El empeora aún mas con el cambio de marea, y el pesquera comienza a estar intransitable, y me dispongo a echar los últimos lances. Anudo el otro Jugulo Jerk que me quedaba, lance lejano que comienza con una frenada en la lejanía (pero se suelta), pero en ese mismo lance sigo dandolé al Jerk, y bajo mis pies se produce otro ataque que se salda con el segundo pejerrey del día, el cual dió candadazo a la jornada, ya que mientras lo intentaba desanzuelar, este se revuelve y me clava bajo el pecho uno de los triples del señuelos, el cual me aportaba una importante molestia, por la cual y a la vista del estado de la mar, preferí cerrar el día de esta manera.


Llegaba el segundo día, donde el objetivo principal era repetir en el mismo lugar del día anterior, a la vista de los resultados. Pero solo se quedó en deseo... La mar hacia imposible la acción (era un suicidio), por ello buscamos otro lugar para tentar a la suerte. En este la mar estaba mucho mas pacífica (tampoco la costa era igual) y se podía pescar comodamente.

Casi un año después, volví a encontrarme con los agujasaurios de verdad (apelotonados por la procreación) y fue un espectaculo. Cada lance habían picadas, persecuciones y muchos fallos (debido a sus huesudas bocas). Viendo que nada funcionaba, anudo mi WTD 110, y me divierto viendolas atacar en superficie, pero sorprendentemente una queda prendida de este, y no era precisamente la mas pequeña...

Una corta pelea con muchos cabezasos y brincos que se saltan con un agujasaurio de los gigantes, sencillamente guapísimo...





Pero su actividad no duró mucho más. Desde que el sol acabó de despuntar por el horizonte, cesarón su acción, y salvó un toque extraño, era hora de cambiar de emplazamiento... Sinceramente no me experaba las dos cosas que me pasarían en este nuevo lugar, pero bueno, sigamos con la historia.

Llegue a una zona nueva para mi, la cual se basaba en unos acantilados que debían ser descendidos por pequeños caminos. Sin muchos problemas llegue abajo, una zona de aguas cristalinas, con lagunas y alguna playita. En estas esperaba encontrarme alguna pequeña baila o anjova, pero no lo que me encontré.

En una de estas ensenadas, lanzo mi SJM 100, pegadito a los bordes, lo animo a twiching, y de buenas a primeras se produce una parada tan seca que pienso en enroque, pero no era así. De buenas a primeras noto dos cabezasos brutales y empiezo a ver como los metros de hilo de mi carrete salen volando (todo esto con el equipo liviano, compuesto por la 10-28gr y el carrete 2510). Sinceramente, dudo que nunca antes haya peleado tanto tiempo con así (y todo esto en 1 metro de agua), era sencillamente exagerado, y la verdad me veía muy superado, pero pasando los minutos el animal se iba cansanso y veia una luz al final del tunel (quizás esta podía ser la ocasión de hacerme con mi ansiado monster), pero aproximadamente a unos 60 m de la orilla, se alza una gran ola y le veo la silueta (sencillamente era gigantezco), y en eso veo como esa silueta corre hacia de uno de los bordes rocosos de la ensenada y... PLAFFF !!! rompió...

Una vez ocurre esto, recojó el hilo y veo como logró cortar contra el borde rocoso, ¿que era? nunca lo sabre, posiblemente por el entorno se tratase de un dentón antológico (que puede rozase las 2 cifras), pero nunca lo sabré. Tras esto recojo, y empiezo a caminar hacia la subida del acantilado... Ahí cometo el error de confundir el camino de subida, y empiezo a recorrer una zona de roca que no estab igual de sedimentada, y cuando estaba como a 5 m de altura... Se produce un momento que solo aparece en las pesadillas, pero que me toco vivir en persona a mi...

Piso sobre una roca que se desprende, y yo con ella, intento agarrarme con los brazos, pero me escurro, me acabo soltano y caigo a plomo desde esa altura. La verdad, cuando se habla de ver pasar la vida por delante, este momento fue uno de ellos. Tras caer esos metros a plomo, tengo la divina fortuna de caer de espalda sobre la mochila llena de bolsas y demás amortiguadores, y echar a rodar barranco abajo...

Una vez se frena mi caido, me cuesta unos instantes volver en si, ahí intento comprobar que no me rompí nada, y así fue (tuve esa fortuna). Y me quede con un doloroso recuerdo, pero para lo que pudo ser, poco fue. Sin duda, esto, no lo olvidaré jamás, un susto de los de manual...





Tras esto, ese día y el siguiente me lo pase en reposo, sin apenas moverme debido a los rasgones, y los hematomas producidos por los impactos, pero una vez que me quitaron las gazas y vendas que me salvaban de las infecciones, quise probar fortuna, no podía aguantar mas tiempo encerrado en el apartamento sin hacer nada, salvo estudiar y ver la tele, necesitaba volver a sentir el salitre, y así lo logré.  

Todo comenzó con una mañana cargada de piezas, de reducido tamaño, pero el sorpresón llegó al atardecer. Llevaba muchas horas a orillas del mar, las heridas cada vez molestaban mas, y solo tenía ganas de descansar, pero entre tanto, pescando en una cuarta de agua con el shore line, doy un par de toques de puntera y recibo una picada franca, de nuevo con el equipo liviano. Caña doblada y carrete trabajando el pez despacito, pero sin pausa...

Tras una corta, pero intensa pelea, una ola me deja en seco mi pieza de la temporada, que mas por el tamaño fue por lo que valió emonocionalmente para mí, tras tanta mala suerte acumulada... Una preciosa lubina, salvaje, y en aguas canarias. Un trofeo que por aquí digamos es mas que escaso, y mas con este tamaño, pero neptuno quiso recompensarme de esa forma para acabar en el descuento, y de la mejor forma posible la temporada.








Y de esta forma acabamos la temporada 2015, con unso días cargados de buenos momentos, desiluciones, un susto que jamás recordaré y un pez mas que bonito y raro por estos lares...

Respecto al comienzo del 2016, lo dejamos para la próxima ocasión ;)

Un saludo y buena pesca !!
















viernes, 25 de diciembre de 2015

Ultimas adquisiciones (2): Caña nueva + bajo + lures

Buenas a todos

Llevo ya un tiempito sin pasarme por aqui, pero queria esperar a tener todas las cositas nuevas para hacer un recopilatorio apropiado.

Vamos por partes, como decía jack el destripador...

Lo primero de todo vamos a hablar de la caña, esta es la Molix Skirmjan SW 772 L

Se trata de una vara en 2 tramos, con una acción regular-fast. Su longitud es perfecta, 2.3m y su gramaje de lance 10-28gr. Una caña con una relación calidad/precio fabulosa, que seguro hará las delicias de un servidor. Ya en las primeras pruebas hechas con ella, se notan (y mucho) sus 140 gramitos, que al conjuntarse con  el Xfire, tenemos un equipo de 350gr que permite pescar durante horas sin tener ningun tipo de desgaste.






Sin duda esta caña creo dará mucho que hablar, y ya solo queda probarla con un pez decente al otro lado de la línea :)

Siguiendo acontinuación, tenemos el hilo y el bajo. Respecto al hilo, sigo con mi obseción de bajar el diámetro del mismo, y ahora mismo, he optado por un 0.14 de momoi, concretamente el modelo takumi (el cual me han recomendado en infinidad de ocasiones, y esta vez he optado por el).


 Un hilo suave al tacto, y con el que lanzas muy bien, no se si me gustará mas que el ryugin, pero igualmente me gustara seguro ;)


Respecto al bajo, por vez primera desde que comencé a pescar a spinning he bajado de la comodidad y seguridad que me aportaba el 0.50, buscando algo mas de comodidad para hacer nudos y hacerle a los peces mas dificil verse que cuando le lanzamos un señuelo, se la intentamos colar jejeje

He optado por un modelo de seaguar, en bobina de 150m  y con grosor de 0.43, el cual logré en plat con una oferta irresistible (11 e). Tiene muy buena pinta (como todo lo que hace seaguar), y veremos que tal se porta en resistencia (en la imagen, que pone que resiste 6.8 kg, no es su resistencia real, ya que aguanta mas de 13kg).


Ya para acabar toca hablar un poco de alguna de las nuevas incorporaciones, en lo que señuelos se refiere. En este ámbito he estado encegado en lograr un buen arsenal de señuelos XXL, ya que cada día me gustan mas esta tipología de artificial (sobretodo los long minnow).



A día de hoy, ya puedo decir que tengo un par de buenos señuelos. Uniendose a mi clásico daiwa shore line shiner 17, se ha unido el nuevo modelo de esta saga, y tambien los nuevos Molix Jugulo Jerk (los cuales prometen, y mucho).

Tambien he adquirido otra unidad del señuelo que mas me dio las pasadas vacaciones, el Molix Brugas. Junto a el, otro nuevo señuelo de Molix, que la verdad, posee un movimiento que habla por si solo, exagerado. El super jerk minnow 100 (creo que entre estos dos la pueden liar, y mucho)



Además, en esta ocasión he querido probar unos señuelos artesanales, que tienen gran arraigo en toda España, los jurela´s jig. Sus acabados son fabulosos, y creo me darán algua cosita mas que curiosa, muy buena pinta.


Y bueno, esto ha sido todo, espero les haya gustado y tambien, aprovecho para desearos a todos felices fiestas y prospero año nuevo, cargado de peces !!